Estamos en
Calle de Jovellanos 7, Algemesí (Valencia)
962 48 20 88
El insomnio cada vez está más presente en la vida cotidiana de las personas en los países desarrollados, obviamente porque en la mayoría de los casos va unido a situaciones personales, en el trabajo, problemas económicos... Pero existen otros factores que pueden hacer que tengamos insomnio estacional o incluso pueda volverse crónico.

La depresión y la ansiedad son la principal causa del insomnio, ya que existe una gran relación con los trastornos del sueño, que han aumentado drásticamente. La calidad de vida y la salud física y mental se ve alterada y eso afecta a la hora de dormir, además de no parar de darle vueltas a los problemas que nos han llevado a esta situación.
El estrés prolongado y las alteraciones del estado emocional causan insomnio. También situaciones de excepción como los viajes y los horarios de trabajo que alteran las costumbres de sueño y nuestra rutina.
Otro factor a tener en cuenta son nuestros hábitos antes de irnos a dormir. Los expertos aseguran que, deberíamos no tener contacto con la tecnología (televisión, teléfonos móviles, tabletas...) media hora antes de irnos a dormir. Aunque muchos pensemos que los usamos hasta que nos entre el sueño, en realidad estamos activando nuestro cerebro, por lo que aunque estemos aparentemente cansados, nuestra mente sigue activa y tardaremos en conciliar el sueño. Hacer comidas pesadas, ingerir demasiado líquido, beber alcohol o no acostarte siempre a la misma hora pueden ser causas del insomnio. Lo ideal es hacer cosas que te calmen y relajen antes de irte a dormir, como leer un libro, oír música suave o un baño caliente.

Llevarte el trabajo a casa también hace que sigamos alerta, con la mente activa y que no desconectemos de nuestra jornada laboral, por lo que debemos parar a una hora y no mirar ni siquiera los emails de última hora. Eso puede esperar, tu salud no.
Obviamente, también existen problemas de salud que pueden afectarnos a la conciliación del sueño como la artritis, dolores de cabeza, el asma y la insuficiencia cardíaca, una tiroides demasiado activa o los trastornos gastrointestinales.
Como hemos mencionado anteriormente, unos buenos hábitos y una rutina diaria (al menos entre semana) pueden ayudarnos a regular el sueño y descansar. Acostarnos siempre a la misma hora hace que nuestro cuerpo se habitúe a esa rutina, descanse durante ese periodo y durante el día no tengamos la necesidad de dormir siestas o levantarnos más tarde. También, el ir a la cama cuando realmente se tenga sueño, es primordial. Necesitamos asociar nuestro dormitorio a dormir y no un lugar donde leer, ver la televisión o simplemente donde "estar" hasta que nos entre sueño.

Realizar deporte por la tarde (no cercano a la hora de dormir), hará que nuestro cuerpo se relaje cuando llegue la hora de irse a dormir, lo que facilitará el descanso. Actividades como yoga y técnicas de respiración y relajación nos ayudan a calmar nuestro cuerpo y mente tras el trabajo, por lo que podemos llegar a un estado de calma con más facilidad.
También podemos ayudarnos de alguna infusión relajante de ingredientes naturales como hierbaluisa, valeriana, pasiflora, manzanilla... Además, el ingerir una bebida caliente, nos relaja y calma nuestro organismo.

Mucha gente se siente valiente admitiendo dormir menos de 5 horas cada día y afirmando no necesitar más porque rinden perfectamente durante el día. Pero ¿en qué nos afecta no dormir las horas necesarias?
El aumento de peso con dormir mal está bastante unido. ¿Cómo? Tu cuerpo te pide energía cuando está cansado y por eso sientes la necesidad de comer carbohidratos y azúcar en la tarde, cuando más cansado estás.
La piel también se ve afectada por una falta de descanso, ya que envejece prematuramente y aparecen arrugas. La falta de melatonina producida por la falta de sueño, hace que la piel pierda elasticidad y firmeza.
Nuestra memoria puede verse afectada, ya que cuando no dormimos lo suficiente, el cansancio le impide a tu mente procesar bien la información que acumula durante el día, no estás totalmente consciente de lo que haces y tus recuerdos no son precisos.
Los reflejos, la presión arterial y nuestro humor pueden verse afectados también negativamente si de forma continuada no descansamos.

¡A dormir se ha dicho! :)
publicado el 20 de marzo, 2018